Gestión de las emociones

Una conclusión a la que he llegado después de trabajar durante varios años con mis pacientes en consulta, es que la falta de gestión emocional es el detonante de muchos problemas de salud mental. Esto no quiere decir que uno tenga la culpa de lo le pasa como consecuencia de no saber gestionarse a sí mismo. Si no, que si tuviéramos una mayor inteligencia emocional, podríamos desarrollarnos de una forma más amplia, gracias a la gestión de las emociones.

El problema es que tenemos una falta total de desconocimiento ante lo que son las emociones, lo que son los sentimientos y como identificar cada uno de ellos. Existen muchos conceptos que se interrelacionan y que pueden ser confusos, de ahí nace nuestra falta de gestión.

  • Las emociones son reacciones fisiológicas que tenemos ante determinados estímulos externos. Es previa al pensamiento, no se ha llegado aún a racionalizarla.
  • En cambio, el sentimiento es una interpretación, es el significado que damos a la emoción previamente sentida. 

Es por ello que el sentimiento es menos intenso, pero mucho más duradero en el tiempo que una emoción, la cual pasado un tiempo se diluye. Por este motivo queremos hablar en esta ocasión de las emociones, las cuales aunque cortas, son las que más manejan nuestras vidas, por desgracia.

Gestión de las emociones

Las emociones no deberíamos catalogarlas como positivas o negativas, sino más bien como agradables o desagradables de experimentar. Esto se debe a que todas son válidas, pues son las que nos permiten vivir y sobrevivir.

Uno de los principales errores que cometemos es intentar desactivar estas emociones, catalogándolas de negativas, de malas. Es un gran error hacer esto, pues lo único que nos genera es frustración y falta de conexión con nosotros mismos y con el resto. Para tener una buena inteligencia emocional es necesario practicar la gestión de las emociones.

Claves para la gestión de las emociones

Aprender gestión emocional es un largo recorrido que por desgracia empezamos a caminar tarde. De ahí que este punto se trabaje mucho en nuestra consulta de psiconutrición Huesca Rompiendo Dietas.

Una herramienta que solemos usar y ayuda a muchos de nuestros pacientes a poder trabajar también ellos de forma particular es la rueda de las emociones:

  1. Lo primero y más importante es identificar la emoción, poder ponerle nombre. Para ello hay que prestar atención plena a lo que nos ocurre, pues es una respuesta fisiológica a lo que estamos sintiendo.
  2. Una vez identificada, permítete sentirla, acéptala, y legitimar con el valor que tiene, no la niegues, la justifiques o la condenes. La emoción es tuya, responsabilízate de ella y déjala fluir.
  3. Escúchate, de donde viene esa emoción, porque se ha producido, quizás tenga un mensaje.
  4. Qué puedes hacer con ella, tanto si te está haciendo sentir bien como mal, es necesario que actúes afín a ti misma y a esa emoción. Si no estás a gusto con ella, quizás nos esté indicando que necesitas ayuda, o que salgas de ese lugar, o que hables con alguien, etc.
  5. Una vez has actuado, suéltala. Las emociones no pueden quedarse con nosotros para siempre, van y vienen. Si no lo consigues, es que quizás uno de los pasos anteriores no lo hemos llevado a cabo correctamente.

Al principio puede parecer complicado, de ahí que se busque acompañamiento psicológico, es la única forma de aprender cuando solo no podemos.

Ciclo emocional

Las emociones no podemos controlarlas, no podemos evitar que nazca, por lo tanto, tampoco podemos obviarla, reprimirla o negarla. Cuando hacemos esto, esta se buscará la forma de volver a asomarse, transformada en algo más duro y complejo, como la ansiedad o la depresión.

Un símil con el cual podríamos entender cómo se mueven las emociones, sería si la comparamos con las olas, están aparecen, crecen, rompen y se van para volver a formar parte del mar. Lo mismo ocurre con nosotros, y si hacemos bien todo proceso tomaremos mejores decisiones basadas en nuestras necesidades, no en nuestro malestar.

Una de las frases que más solemos escuchar en consulta, es la de “es que las emociones me arrastran y no actuó bien”. Esto suele suceder cuando no la estamos escuchando, solo buscamos aliviar ese malestar que se nos presenta. Es justo ahí, cuando empezamos a tomar acciones para intentar que esta emoción pase rápido, pero sin haberla escuchado.

Cuando esto sucede encontramos acciones como:

  • Atracones de comida.
  • Pedir perdón o suplicar cuando la falta no ha sido nuestra.
  • Las malas acciones rápidamente.
  • Tendencia al consumo de alcohol o sustancias estupefacientes.
  • Recurrir al sexo reiteradas veces.
  • Tener hambre emocional.

En muchas ocasiones buscamos emociones más fuertes, para intentar aliviar otras.  Elevar nuestra adrenalina, u otras sustancias químicas hace que podamos ocultar las emociones. El mismo daño nos hacemos a nosotros mismos cuando intentamos apagarlas, evitarlas, taparlas o aliviarlas. Lo mejor es siempre escucharlas y actuar en consecuencia a ellas. 

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