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¿Qué es el efecto rebote en el peso?

Uno de los principales problemas que trabajamos en consulta de psiconutrición Huesca Rompiendo Dietas es el tema del temido efecto rebote tras una dieta. Creo que todas las personas que hemos pasado por diferentes dietas para poder bajar de peso nos hemos encontrado alguna vez ante esta situación. Lo cierto es que no nos lo podemos tomar a la ligera, dado que no solo afecta negativamente a nuestro metabolismo, sino que mentalmente deja muchas secuelas en nuestros pacientes.

Este es uno de los motivos por el cual trabajamos la nutrición también desde el lado de la psicología. Pues los problemas relacionados con la subida o bajada de peso afectan a la salud mental de los usuarios y no se puede llevar a cabo un cambio de alimentación si no estamos mentalmente preparados para ello. El efecto rebote es algo que puede y suele pasar, buscar los motivos y aceptar ciertas variaciones es importante para avanzar.

¿Qué es el efecto rebote en el peso?

El efecto rebote en el peso o efecto yoyo es un círculo vicioso en el que nos vemos envueltos cuando intentamos bajar de peso pero al cabo de un tiempo volvemos a recuperarlo, o incluso a ganar de más. Es una situación que se repite constantemente debido al uso de dietas hipocalóricas que los profesionales ya no solemos recomendar a todo el mundo.

Las dietas bajas en calorías, e incluso en nutrientes, son muy populares y efectivas a corto plazo. Al final, el peso se suele bajar, el problema es que se hace a costa de la salud física y mental, pues no son dietas que se puedan mantener a lo largo del tiempo, de ahí el efecto rebote que se produce en cuento, nos desviamos un poco del camino.

¿Qué produce el efecto rebote?

Cuando ponemos el cuerpo a régimen este se acostumbra a sobrevivir con una menor ingesta de calorías y de nutrientes. Pero en cuanto vemos que hemos llegado a nuestro objetivo, poco a poco abandonamos esta dieta una vez que hemos conseguido los resultados y volvemos a comer como solíamos hacerlo. Esto se debe al cansancio y hartazgo que nos supone estar a dieta, por lo tanto, al final volvemos a consumir las calorías previas y el cuerpo reacciona subiendo de peso, puesto que el organismo no se lo esperaba.

Cuando esto ocurre, otra vez buscamos ponernos a dieta de nuevo, entrando en una espiral de dietas que hacen que el proceso de adelgazar y engordar no cese. En la actualidad hay muchas personas que tienen el metabolismo dañado debido a este maltrato al que ha sido sometido durante años o décadas.

Cómo prevenirlo

Si te encuentras o te has encontrado en esta situación y necesitas ayuda para poder estabilizarte, para ello lo mejor es acudir a un equipo multidisciplinar como el nuestro, donde nos especializamos en nutrición y en psicología. Para mantener una dieta a lo largo del tiempo, esta debe ser sana, equilibrada y sobre todo adaptada a las circunstancias de cada persona, las cuales van evolucionando con los años.

El cuerpo necesita nutrientes, necesita alimentos variados, necesita moverse y hay que tomar en cuenta todos estos factores. Bajar de peso no debe ser el objetivo final, reeducarnos y mejorar hábitos es la clave para conseguir mantener en el tiempo este tipo de alimentación. Los cambios duraderos se consiguen realizando actividades y acciones que no generen frustración constante.

Para muchas personas la palabra dieta va asociada a restricción de alimentos, esto hace que automáticamente nuestro cerebro entre en estado de ansiedad. Solo pensar en volver a pasarlo mal, por no poder comer cosas que nos gustan o por evitar alimentos catalogados como malos, entramos en negación y al final queremos seguir comiendo como siempre.

Hay que romper este concepto, una dieta es un estilo de vida saludable, un cambio de hábitos, en el cual aumentamos la ingesta de alimentos poco o nada procesados. Pero recuerda, en el equilibrio está la clave, comer más sano no implica dejar de comer ciertos productos quizás menos saludables. A continuación daremos una serie de consejos para hacer más sostenible una alimentación sana en un mundo lleno de comida adictiva.

Consejos sencillos

  • Busca sustituciones: si eres de las personas a las que le gusta desayunar o merendar dulces, como cereales, cremas de chocolate, mermeladas o bizcochos. Todo ello puedes sustituirlo poco a poco, por ejemplo: si quieres merendar cereales, puedes comprar copos de maíz sin azúcar, tomar una poción y acompañarlo de una fruta.
  • Deja las frituras y sustitúyelas por alimentos hechos en la freidora de aire. En ellas se pueden hacer un sinfín de recetas con una baja cantidad de aceite: verduras, patatas, pollo rebozado, etc.
  • Si deseas empanar algo, usa sémolas o pan integral.
  • Elige un pan integral, con bajo contenido en azúcares añadidos y alto en fibra, son más saciantes y beneficios para el organismo.
  • Aumenta el consumo de agua y deja las bebidas azucaradas o endulzadas como zumos o refrescos para momentos puntuales.

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