En que consiste una dieta baja en fibra

La fibra es un producto imprescindible para la salud digestiva, pues ayuda con el equilibrio de la microbiótica intestinal. Ayuda a reducir los niveles de glucosa y de colesterol en la sangre, de ahí que su consumo sea necesario. Por norma general, se suele recomendar que se consuman unos 25 gramos al día o 35 en caso de estreñimiento. Pero, existen algunos trastornos en los que es necesario hacer una dieta baja en fibra.

Esta recomendación o necesidad suele deberse a un problema de salud, de ahí la necesidad de reducir su ingesta considerablemente. Desde nuestra consulta de psiconutrición Huesca Rompiendo Dietas, solemos trabajar este tipo de afección, recomendando dietas especializadas para poder mejor el estado de nuestro paciente. A continuación veremos cómo hacer una dieta baja en fibra y en los casos que debe hacerse.

Trastornos para una dieta baja en fibra

A pesar de los beneficios de la fibra, existen situaciones a nivel fisiológico en las que esta no es necesaria, e incluso sería contraproducente.

Después de una colostomía

Después de pasar por una colonoscopia o una ileostomía es necesario llevar este tipo de dietas. Estos procedimientos son quirúrgicos y consisten en sacar un extremo del intestino grueso a través de una apertura denominada estoma. Esta se realiza a través de la pared abdominal.

Durante unos brotes de colitis o Crohn

Las personas que padecen estas enfermedades necesitan reducir su ingesta en fibra para disminuir las evacuaciones. Esto se debe a que uno de los síntomas más normales es el de recurrir al baño de manera asidua.

Úlceras o diverticulitis

Cuando se padece una de estas enfermedades es preciso modificar la dieta y reducir la fibra.

Ante la realización de una colonoscopia

Antes de la ejecución de una colonoscopia programada, los médicos mandan una dieta baja en fibra, entre otras cosas. De esta forma se podrá llevar a cabo la prueba de una manera cómoda, segura y certera.

Alimentos a reducir en una dieta baja en fibra

La fibra es un carbohidrato que contienen algunos alimentos, pero que por su parte no son absorbidos por el tubo digestivo y llegan intactos al colon. Está muy presente en las frutas y las verduras, sobre todo en la piel. También tienen un porcentaje elevado los frutos secos, las semillas, legumbres y cereales integrales.

Otros alimentos como la leche no contiene fibra, pero si contiene lactosa, que en ocasiones no es recomendable, dado que agrava las sintomatologías de las enfermedades anteriormente nombradas. Lo mismo ocurre con ciertas grasas, que es mejor sustituirlas por el aceite de oliva.

Alimentos que no se deben ingerir:

  • Azúcares blancos que provienen de bollería industrial y están refinados.
  • Cereales en su versión integral.
  • Carnes procesadas como las salchichas y los embutidos.
  • Carnes rojas; ternera, cordero, etc.
  • Lácteos como la leche y los quesos. Sí se puede en pequeñas cantidades yogures blancos naturales.
  • Verduras crudas y entre ellas las más dañinas son las coles, la coliflor, lombarda, puerro, etc.
  • Fruta cruda, menos el plátano que si se recomienda en cantidades moderadas.
  • Las legumbres enteras deben disminuir.
  • Las bebidas de café, té, refrescos y por supuesto alcohol.

Alimentos que sí se deben consumir en una dieta baja en fibra

Como la mayoría de los nutrientes y vitaminas vienen de las frutas y las verduras, es necesario controlar su ingesta y no tomar más de 2 o 3 gramos de fibra por ración, un total de 10 o 15 gramos diarios.

  • Cereales fermentados con masa madre. Sémolas, pasta y arroz no integral.
  • Tubérculos cocidos y enfriados, como la patata o la batata.
  • Carnes blancas como el pavo o el pollo
  • Pescados blancos y azules
  • Huevos.
  • Lentejas peladas pequeñas y a ser posible hecha crema.
  • Grasas: como ya hemos dicho anteriormente, debe ser el aceite de oliva virgen extra.
  • Bebidas como el agua o caldos de carnes.
  • Condimentos de hierbas aromáticas

Menús bajos en fibra

Uno de los factores que más suele preocupar a los pacientes es la falta de ideas para poder desarrollar este tipo de dietas. Es habitual estancarse y acabar comiendo siempre lo mismo por no saber muy bien cómo combinar. Por ello en consulta trabajamos en ello y ofrecemos una serie de ideas como las que podemos leer a continuación:

Desayunos

Se puede tomar infusión (no Té), bebidas vegetales sin azúcares, como de almendra. Acompañaremos con tostadas de pan de masa madre con aceite de oliva virgen extra.

Almuerzos

Una ensalada de patata cocida (y enfriada), con boniato, atún, albahaca, etc. Junto con una proteína ya sea pescado como lenguado o pechuga a la plancha.

Picoteo

Para la hora de la merienda, por ejemplo podemos tomar manzana asada, infusiones, limonada o yogur natural sin azúcar añadido, no saborizantes.

Cena

El huevo siempre es un elemento socorrido, podemos hacer tortilla francesa e incluso de patata si dejamos que estas se enfríen bien. También podemos acompañarlo con una crema de calabaza condimentada con cúrcuma, que es una especia antiinflamatoria.

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