Mitos de alimentos más comunes

Uno de los grandes problemas que tenemos los nutricionistas en consulta con nuestros pacientes son los mitos de alimentos. Este tipo de pensamiento preestablecido suele ser muy fuerte, dado que lo tienen arraigado desde hace muchos años. Todo esto es culpa de la cultura de la dieta en la que estamos inmersos, la cual aclama que lo mejor es consumir pocos hidratos, pocas calorías, poca fruta y vigilar minuciosamente qué es lo que se cena.

Con esta base es con la que trabajamos desde nuestra clínica de psiconutrición Huesca Rompiendo Dietas. Es muy complejo desestructurar y reeducar en el campo de la nutrición, pues en ocasiones nuestros pacientes tienen miedo de enfrentarse a nuevos alimentos, con los cuales suelen tener una relación muy tormentosa. Los mitos de alimentación han hecho mucho daño a lo largo de los años debido a que han demonizado comidas que son saludables y, en cambio, han santificado otras cuyo consumo de forma regular no recomendamos.

Debido a todo esta confusión, hemos integrado la psiconutrición en nuestra consulta para poder combatir los mitos de alimentos. Consideramos que es la mejor herramienta para poder desmitificar y romper con todos esos mitos que han hecho tanto daño a la nutrición en las últimas décadas. A continuación intentaremos romper esos mitos que la cultura de la dieta ha implementado en nuestro imaginario colectivo. En la mayoría de los casos, las consecuencias no son graves, pero todo junto ha acarreado serios problemas en la salud mental de las personas.

Mitos de alimentos más comunes

A continuación hablaremos sobre algunos de los mitos de alimentos que más nos suelen mencionar en consulta nuestros pacientes y sobre cómo este conocimiento preconcebido les ha hecho tomar malas decisiones a la hora de alimentarse.

El huevo aumenta el colesterol

Los alimentos no deben ser tan duramente clasificados. El huevo ha sido injustamente tratado, pues siempre se le ha acusado de tener unos niveles de grasa muy elevados y perjudiciales para la salud.

Sin embargo, ocurre todo lo contrario: el huevo es un alimento muy completo y saludable. La yema es rica en colesterol bueno y, junto con su clara, cargada de proteínas, resulta un elemento perfecto para cualquier dieta. Es aconsejado para todas las edades, desde bebés y niños hasta adultos.

No beber agua durante la comida

Hace tiempo se escuchaba mucho que, si se consumía agua durante la ingesta de comida, como durante el almuerzo o la cena, las posibilidades de engordar aumentaban. Nada más lejos de la realidad: el agua no tiene calorías; por lo tanto, su consumo nunca va a ser perjudicial.

Es normal tomar agua, antes, durante y después de cualquier ingesta, ya que es el momento del día en que más sed se produce. Recuerda que se aconseja consumir un par de litros al día, aproximadamente.

La fruta engorda

El mito de los mitos. De hecho, tenemos en el blog un artículo dedicado exclusivamente a este tema. Ningún alimento engorda por sí mismo ingerido en su justa medida, y mucho menos la fruta.

El mito viene por la carga de fructosa (azúcar) que contiene la fruta, pero hay que tener en cuenta que la fruta no es solo fructosa, sino fibra, vitaminas, minerales y agua. Todo esto las hace extremadamente saludables y necesarias para el organismo. No tengas miedo de comerte dos o tres piezas al día de tu fruta favorita.

Los hidratos por la noche engordan

No hay dieta si los hidratos no están prohibidos en ella, sobre todo si se intenta comerlos por la noche. Como hemos dicho antes, los alimentos no engordan por sí mismos: engordan cuando se sobrepasa la carga del día.

Si la porción recomendada de hidratos de carbono, tipo pan, pasta o arroz, no ha sido consumida a lo largo del día, perfectamente puede ser ingerida por la noche. Lo que no se recomienda es, por ejemplo, comer macarrones con tomate en el almuerzo y un bocadillo de jamón y queso por la noche. Es mejor equilibrar, que ningún nutriente pise a otro. Si vas a cenar una carga importante de hidratos, intenta ingerir una carga mayor de verduras durante la comida.

El zumo de naranja es muy saludable

Uno de los mayores mitos de alimentos es haber pensado durante años que el zumo de naranja es muy saludable y que no hay nada mejor para niños y mayores durante el desayuno.

Sentimos romperte el corazón, pero ni es bueno ni es lo más saludable. Si despojamos a la naranja de la fibra, solo nos queda agua con fructosa; por lo tanto, estaríamos consumiendo calorías vacías que solo elevarían nuestros niveles de insulina rápidamente.

Los alimentos bajos en grasas son los mejores

Cada vez que vemos un producto light, nos ponemos a temblar. No todo lo bajo en grasa es sano, dado que en ocasiones esas grasas son sustituidas por hidratos. No es recomendable cambiar grasas buenas, como por ejemplo las que aportaría un queso entero sin desnatar, por un queso desnatado que está lleno de sustancias agregadas, como maicena.

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